Persona en oración y ayuno con la Biblia abierta en una iglesia cristiana en Bogotá Colombia
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¿Cómo ayunar y orar correctamente? La verdad bíblica

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¿Cuántas veces has escuchado oraciones que parecen una lista de compras? “Dame esto, necesito aquello, bendíceme con…” Y cuando no hay respuesta, viene la frustración: “¿Por qué Dios no me escuchó?” La realidad es que el problema nunca fue Dios. El problema es cómo hemos aprendido a orar.

La verdadera naturaleza de la oración y el ayuno ha sido distorsionada por años de malinterpretaciones religiosas. El concepto de Dios como un “genio de la lámpara” que concede deseos contradice directamente las enseñanzas bíblicas. Este artículo examina, con citas bíblicas de oración a Dios, la forma en que las Escrituras nos enseñan cómo debemos orar y cómo ayunar y orar correctamente.

La oración: un diálogo con propósito, no una lista de deseos

Santiago 4:3 responde a esta inquietud con una claridad que no deja espacio a la ambigüedad: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” El problema no es que Dios no escuche. El problema es que nuestro enfoque está equivocado.

¿Cómo debemos orar entonces? La oración que Dios responde es aquella que se alinea con Su voluntad. Juan 6:40 lo establece: “Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.” La voluntad de Dios se centra en nuestra salvación y transformación espiritual, no en satisfacer una lista interminable de deseos temporales.

En la Iglesia Cristiana Palabra Viva, cada madrugada de martes a viernes a las 5:00 AM, nos conectamos a través de YouTube para orar juntos por las peticiones de oración de nuestra congregación y de personas alrededor del mundo. Lo hacemos con un propósito claro: alinear nuestra oración con la voluntad de Dios, no con nuestros caprichos.

El Padre Nuestro: mal entendido y subestimado

Uno de los malentendidos más extendidos entre los cristianos modernos es considerar el Padre Nuestro como una “vana repetición” o simplemente como una “oración guía” que no debe ser recitada textualmente.

Jesús fue directo en Mateo 6:9: “Vosotros, pues, oraréis así.” No sugirió usar su modelo como inspiración. Instruyó directamente cómo debemos orar.

¿Qué son las vanas repeticiones en la Biblia?

Las “vanas repeticiones” mencionadas en Mateo 6:7 no se refieren a la repetición reverente de palabras sagradas. Se refieren a la repetición mecánica y sin sentido que caracterizaba las oraciones paganas, donde se creía que la mera repetición garantizaba la respuesta divina. El significado de vanas repeticiones radica en la ausencia de conexión espiritual y entendimiento, no en el acto de repetir palabras con sinceridad de corazón.

La frase “cuando oréis no uséis vanas repeticiones” marca una línea entre lo ritual vacío y la oración genuina. Una cosa es recitar mecánicamente sin pensar en lo que se dice. Otra muy diferente es orar el Padre Nuestro entendiendo cada palabra, con el corazón abierto delante de Dios.

La oración del Padre Nuestro y su significado profundo

Cuando analizamos la oración del Padre Nuestro y su significado, descubrimos que esta plegaria encierra toda la voluntad de Dios en forma condensada. Se enfoca exclusivamente en asuntos espirituales, no materiales:

“Padre nuestro que estás en los cielos”

Jesús nos invita a aceptar la paternidad de Dios a través de Él. Juan 1:12-13 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

¿Por qué Dios es nuestro Padre? No lo es de forma automática. Solo aquellos que han sido adoptados espiritualmente mediante la fe en Cristo pueden llamarle Padre (Romanos 8:15). Los versículos de que Dios es nuestro Padre abundan en las Escrituras: Romanos 8:15, Gálatas 4:6, y refuerzan esta relación que debe caracterizar nuestra aproximación a la oración.

”Santificado sea tu nombre”

No es simplemente una expresión de reverencia. Es una petición para que la santidad de Dios se manifieste en nosotros. Ezequiel 36:22-23 da el contexto: “No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde fuisteis… y sabrán las naciones que yo soy Jehová cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.”

Así como Israel profanó el nombre de Dios adorando ídolos, nosotros también lo profanamos cuando adoramos los dioses modernos del materialismo, el éxito o el placer. Esta petición pide que, por el nuevo pacto, Su nombre sea santificado en nuestras vidas.

”Venga tu reino”

No es un anhelo futuro solamente. En Marcos 1:15, Jesús proclamó: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” Es una declaración de que nos sometemos a Su reinado ahora, reconociéndonos como ciudadanos de Su reino (Filipenses 3:20).

”Hágase tu voluntad”

No es resignación pasiva. Es alineación activa con los propósitos divinos. Jesús lo demostró en Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). La voluntad de Dios está expresada en Juan 6:40: “que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna."

"El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”

Va más allá del sustento físico. Se refiere primordialmente a Cristo como el pan de vida. Jesús mismo declaró en Juan 6:35: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” Pedimos ser alimentados diariamente con Su presencia y Su palabra.

”Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos”

Una confesión de nuestra necesidad constante de perdón, basada en el sacrificio de Cristo. 1 Juan 1:9 lo confirma: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

El perdón hacia otros no es condición para recibir el perdón divino, sino evidencia de haberlo recibido genuinamente. Jesús lo enfatizó justo después del Padre Nuestro: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial” (Mateo 6:14).

”No nos metas en tentación, mas líbranos del mal”

Una petición de protección espiritual que reconoce nuestra debilidad. 1 Corintios 10:12-13 advierte: “El que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir.”

El mal supremo no es el sufrimiento físico. Es la incredulidad que conduce a la muerte espiritual. Deuteronomio 30:19 establece: “He puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida.” Cristo vino precisamente para librarnos de ese mal (Gálatas 1:4).

El verdadero ayuno: un acto de liberación espiritual

La comprensión moderna del ayuno suele quedarse en la superficie: abstenerse de alimentos por un tiempo como si esto impresionara a Dios. Esta visión superficial ha oscurecido el profundo significado que la Biblia le atribuye al ayuno y oración con propósito.

Isaías 58:3-5 lo plantea directamente. Cuando el pueblo preguntó: “¿Por qué ayunamos, y no hiciste caso?”, Dios señaló que sus ayunos estaban vacíos porque no producían transformación espiritual real: “¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?”

Lo que sigue es una revelación sobre el verdadero propósito del ayuno:

“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?”Isaías 58:6

¿Qué significa “desatar las ligaduras de impiedad”?

No habla de reformas sociales temporales. “Desatar las ligaduras de impiedad” se refiere a liberar a las personas de las cadenas espirituales del pecado. Jesús lo dijo así: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). La verdadera libertad en Cristo solo viene a través de Él: “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

“Soltar las cargas de opresión” y “romper todo yugo” hablan de la liberación espiritual que solo el evangelio proporciona. Pablo describe esta realidad en Gálatas 5:1: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”

El pan espiritual que debemos compartir

Cuando Isaías continúa: “¿No es que partas tu pan con el hambriento?” (Isaías 58:7), alude a compartir el pan espiritual —Cristo mismo— con quienes tienen hambre espiritual. Jesús declaró: “Yo soy el pan de vida” y “el que a mí viene, nunca tendrá hambre” (Juan 6:35). El hambre más profunda del ser humano es espiritual, no física.

“A los pobres errantes albergues en casa” se refiere a acoger a quienes están espiritualmente desamparados. Jesús utilizó la misma metáfora: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay” (Juan 14:2).

Las promesas asociadas con este ayuno genuino son transformadoras: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto” (Isaías 58:8). La luz es Cristo mismo, “la luz del mundo” (Juan 8:12), y la salvación viene mediante la fe en Él (Juan 3:16).

Oración para iniciar el ayuno: el enfoque correcto

Una oración para iniciar el ayuno no debería enfocarse en lo que queremos obtener de Dios. Debería enfocarse en lo que Dios quiere hacer a través de nosotros. Este es un ejemplo basado en los principios bíblicos que hemos analizado:

“Señor, mientras me abstengo de alimento físico, lléname de tu presencia y ayúdame a compartir la verdad de Cristo con quienes aún no han experimentado la libertad espiritual. Que este ayuno no sea un ritual vacío, sino un acto de humildad genuina delante de ti. Hágase tu voluntad, no la mía.”

La oración de ayunos no es un trámite para conseguir algo. Es una postura del corazón que reconoce nuestra total dependencia de Dios.

”Este género no sale sino con oración y ayuno”

Cuando Jesús afirmó que “este género no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21), reveló una verdad sobre la combinación de estas prácticas. No se trata de manipular a Dios a través de sacrificios, sino de crear las condiciones espirituales óptimas para nuestra receptividad a Su voluntad y poder.

Este versículo sobre ayuno y oración es frecuentemente malinterpretado. No es una fórmula mágica. El ayuno y la oración nos colocan en una posición de humildad y dependencia que permite mayor sensibilidad espiritual.

Marcos 9:29 confirma que ciertas batallas espirituales requieren una entrega total que el ayuno auténtico facilita. El ayuno no manipula a Dios para que actúe; nos coloca en una posición de mayor receptividad y dependencia espiritual.

Joel 2:12-13 refuerza esta verdad: “Convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos.” El ayuno verdadero es un acto de humildad profunda, similar a lo que describe Isaías 66:2: “Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.”

Cómo ayunar y orar correctamente: principios prácticos

Para practicar correctamente estas disciplinas espirituales, necesitamos abandonar las ideas erróneas que han eclipsado su verdadero propósito:

  • Dios es nuestro Padre celestial, no nuestro asistente personal. Él conoce nuestras necesidades antes de que las expresemos (Mateo 6:8), y Su voluntad para nosotros trasciende nuestros deseos temporales.
  • La oración efectiva nace del corazón rendido. No busca doblar la voluntad divina a nuestros planes, sino alinearnos con Sus propósitos eternos. 1 Juan 5:14 lo confirma: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”
  • El Padre Nuestro revela el enfoque celestial de la oración. Jesús nos dio este modelo para enseñarnos que nuestras peticiones deben centrarse en el Reino de Dios y Sus propósitos eternos, no en beneficios terrenales pasajeros.
  • El ayuno auténtico nos posiciona para la obra de Dios. No es meramente abstenerse de alimentos, sino un acto de humildad que facilita nuestra participación en la liberación espiritual de quienes están cautivos por el pecado y la muerte.

Jesús mismo ayunó 40 días antes de comenzar su ministerio público (Mateo 4:2), enseñándonos que estas prácticas nos fortalecen para cumplir nuestro propósito divino.

Lo que la Biblia dice frente a lo que la tradición enseña

Lo que muchos creenLo que la Biblia enseña
La oración es para pedir cosas materialesLa oración alinea nuestra voluntad con la de Dios (Juan 6:40)
El Padre Nuestro es solo una guíaJesús dijo “oraréis así” como instrucción directa (Mateo 6:9)
Repetir oraciones es vana repeticiónLa vana repetición es orar sin entendimiento ni conexión espiritual
El ayuno obliga a Dios a responderEl ayuno nos posiciona en humildad y dependencia (Isaías 58:6)
Cualquiera puede llamar a Dios “Padre”Solo quienes creen en Cristo son hechos hijos de Dios (Juan 1:12)

Recuperar el verdadero poder espiritual

La oración y el ayuno auténticos no son estrategias para obtener lo que queremos de Dios. Son disciplinas que nos preparan para recibir lo que Él quiere para nosotros.

Cuando oramos y ayunamos según estos principios bíblicos, experimentamos la verdad transformadora de las palabras de Cristo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Mientras buscamos profundizar nuestra vida de oración y ayuno, recordemos que su objetivo final es alinear nuestra voluntad con la de Dios y participar en Su obra redentora. Dios mira “a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2) — esa es la actitud que debe caracterizar nuestro acercamiento a estas disciplinas espirituales.

Dios es nuestro Padre, no nuestro sirviente. Nos invita a una relación de amor y sumisión, donde nuestra mayor alegría se encuentra en hacer Su voluntad. Si quieres profundizar en la oración y el ayuno bíblico, aprender cómo leer la Biblia correctamente o recibir acompañamiento espiritual, te invitamos a unirte a nuestros servicios y estudios bíblicos o a escribirnos tu petición de oración. Si te has preguntado alguna vez cuál es el sentido de la vida, ese artículo explora la respuesta desde la filosofía hasta las Escrituras. En la Iglesia Cristiana Palabra Viva estamos para acompañarte en este camino de fe.

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